"Mi hija Malki tenía quince años cuando fue
asesinada en una masacre perpetrada por Hamas..."
Arnold Roth, Israel
La primera vez que visité España fue hace cuatro años para
participar en el primer Congreso Internacional de Víctimas del
Terrorismo, aquí en Madrid. Aquel viaje fue para mí la primera
oportunidad de conocer y conversar con personas que habían
atravesado experiencias crudas y dolorosas similares a la mía. Las
diferencias culturales y de idiomas entre nosotros terminaron siendo
relativamente insignificantes. Los factores que teníamos en común
eran mucho más importantes.
Durante estos cuatro años, he regresado a España en varias ocasiones.
Vuestro país, como el mío, ha seguido siendo víctima de barbarismo y
salvajismo por parte de los terroristas. Y, como resultado, vuestra
sociedad, como la mía, ha creído necesario tomar medidas defensivas
que entran en conflicto con nuestro deseo de vivir una vida libre y
sin restricciones. La tensión, las divisiones y el debate que son
fruto de estas medidas se han convertido en un factor de peso cada
vez mayor en las vidas de muchas comunidades.
Tendremos que aprender a vivir con estos temas ya que no
desaparecerán en un futuro predecible. En realidad, todo indica que
se volverán más graves e importantes. Esto sucede porque los
terroristas no están perdiendo la batalla, aunque intentemos creer
lo contrario.
Mi hija Malki tenía quince años cuando fue asesinada en una masacre
perpetrada por Hamas en un restaurante hace seis años y medio. Ni mi
esposa ni mis hijos ni yo estábamos preparados para el shock
ni para el incesante y continuo dolor de esta pérdida catastrófica.
En mi caso, llevar adelante el trauma supuso distintas clases de
actividades que me eran totalmente desconocidas hasta el 9 de agosto
de 2001. Mencionaré tres de ellas.
La primera
es la creación de una fundación en nombre de nuestra hija.
La Malki Foundation ayuda a familias israelitas a enfrentarse al
desafío de criar a un hijo con minusvalías severas financiando
terapias y proporcionando equipamiento. Nosotros tenemos un hijo que
sufre estos problemas. Por lo tanto, comprendimos el problema mucho
antes de comenzar a pensar en cómo abordarlo. En nuestro tiempo
libre, mi esposa y yo escribimos artículos de periódico, hablamos
con periodistas y líderes religiosos, hacemos todo lo que está a
nuestro alcance para concienciar a la gente de todo el trabajo que
realizamos en nombre de nuestra hija. Esto nos ha permitido recaudar
dinero proveniente de gente del mundo entero que está dispuesta a
ayudarnos. Hoy,
la Malki Foundation ofrece apoyo a familias musulmanas,
cristianas y judías en todo Israel. Durante este mes, enero de 2008,
hemos alcanzado un hito que nos llena de satisfacción: 25.000
sesiones de terapia ofrecidas por la Malki Foundation a estas
familias. Hacemos esto en nombre de nuestra hija y como un homenaje
a su vida. Consideramos este logro una fuerte afirmación del
espíritu humanitario y también un recordatorio para nosotros mismos
y para nuestra comunidad de las profundas diferencias que existen
entre los valores de los terroristas y los de nuestra propia
sociedad.
La segunda
actividad para mi esposa y para mí es hablar y escribir sobre
terrorismo. Uno puede preguntarse “¿Qué necesita saber una sociedad
como la israelí sobre el terrorismo que no haya aprendido ya durante
las décadas y generaciones en que lo han padecido? La respuesta es
que el terrorismo deshumaniza. La mayoría de nosotros
ya sabemos que el terror deshumaniza a sus víctimas directas. Lo que
se les hace a las víctimas del terrorismo es la ofensa más grave y
profunda que se puede perpetrar sobre un ser humano. Los
practicantes del terror desprecian a los seres humanos. La identidad
y la personalidad de la víctima no les interesa en absoluto. Pero el
terror también deshumaniza a nuestra sociedad, y esto
no es tan obvio para mucha gente. Hemos descubierto que es
necesario explicar que cuando uno corre a barrer los cristales rotos,
cuando trabaja toda la noche para reabrir un restaurante bombardeado,
cuando uno no logra que la vida se detenga, para reaccionar ante la
tragedia, el efecto es que la sociedad es incapaz de mostrar empatía
hacia sus víctimas. Nosotros intentamos explicar que, a veces, la
respuesta adecuada es simplemente llorar.
La
tercera
actividad es dirigirnos públicamente a políticos, líderes de
gobierno, representantes de organizaciones internacionales
incluyendo las Naciones Unidas y sus agencias, y a personajes
influyentes del mundo religioso. Hemos descubierto que la forma de
ver el terrorismo para nosotros, las víctimas, no es siempre la
misma que para las figuras públicas. Sin lugar a dudas, ésta es la
más frustrante de las tres actividades que hemos emprendido.
Tuve el privilegio de participar como ponente en
el III Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo en
Valencia en 2006. En esa ocasión mencioné
la Declaración de Madrid que emplea un lenguaje simple y directo
para articular algunas verdades de peso:
“El terrorismo nunca está justificado... Cualquiera que sea su forma
de manifestación, el terrorismo es siempre un crimen injusto e
injustificado, cruel, abominable y rechazable. Es una afrenta a los
derechos más elementales de las personas y de las comunidades."
Pero, incluso en mi propio país, esto que llamamos una afrenta a los
derechos humanos más elementales queda a veces en el olvido por una
cuestión de conveniencia política. El gobierno de mi
país anunció el mes pasado que está re-considerando los criterios
mediante los cuales los terroristas son liberados de prisión.
Detrás
de esto hay intereses políticos.
Y el
resultado puede ser
la liberación de asesinos, tal vez incluso la de la joven que planeó
la masacre que se cobró la vida de mi niña. La mayoría de las
víctimas del terrorismo no pueden entender esto. Ni mi esposa ni yo
podemos entender esto.
En
el Congreso de Valencia mencioné que una comisión de las
Naciones Unidas ha estado intentando durante los últimos nueve años
redactar una convención contra el terrorismo. La gente común como
nosotros piensa que los abogados y los diplomáticos tienen las
habilidades necesarias para hacer esto. Nosotros sabemos cómo
definir terrorismo. Pero existe una asociación internacional de
Estados que comprende 57 países, casi 30% de los 191 estados miembro
de las Naciones Unidas. Durante 11 años, esta asociación ha
frustrado la redacción de la convención anti-terrorista de las
Naciones Unidas de diversas maneras.
Desde nuestro congreso en Valencia, ha habido un importante avance a
nivel internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha
adoptado por unanimidad, en septiembre de 2006, una resolución
titulada
Estrategia Global Contra el Terrorismo.
Esta resolución expone algunas buenas y otras no tan buenas noticias.
Como positivo podemos rescatar lo siguiente:
-
Esta
declaración constituye la primera vez que las naciones del mundo
se ponen de acuerdo en un enfoque estratégico para luchar contra
el terrorismo.
-
Es el primer
documento de las Naciones Unidas sobre el tema de la lucha
contra el terrorismo que menciona las víctimas del terrorismo y
que se refiere a la "deshumanización de las víctimas del
terrorismo" en varias ocasiones.
-
Fue aceptado
por consenso, sin un solo voto, y por lo tanto expresa la
voluntad de la humanidad entera. El mes pasado, el Secretario
General de las Naciones Unidas señaló: “Creo que es la primera
vez que los 192 países se han reunido y puesto firmes en el tema
del terrorismo. Ahora el desafío sería ver cómo lo implementamos."
Su preocupación sobre cómo se implementaría también debería ser
nuestra preocupación. No os sorprendería saber que hay aspectos
menos positivos que deberíamos tener en mente:
-
Nada de lo expuesto en esta Estrategia Global es vinculante para
los países que votaron por ella. Es una declaración de carácter
consultivo, sin efecto legal. Es muy diferente de una resolución
del Consejo de Seguridad o de una Convención de las Naciones
Unidas. Éstas crean obligaciones amparadas por el derecho
internacional. La Estrategia Global no. Tal vez sea por esto que
la Estrategia Global fue adoptada de forma unánime con mucho
menos debate entre países que el habitual.
-
No existe un sistema de supervisión interno para la Estrategia.
Serán los Estados miembro de las Naciones Unidas quienes decidan
sobre la manera de implementar la resolución entera, en parte o
no implementarla directamente. Los países podrían cumplirla,
hacer algo al respecto o podrían simplemente ignorarla. No
tendremos forma de saberlo.
-
En referencia a los puntos anteriores: los países que no están
dispuestos a oponerse al terrorismo, o que apoyan activamente al
terrorismo, no pueden ser incluidos en esta Estrategia Global.
No es vinculante para ellos, no les presiona o ni siquiera
les avergüenza.
-
Si algo bueno ha de salir de esta declaración sobre la
Estrategia Global, será únicamente si los Estados individuales
adoptan los elementos de la Estrategia Global. Como afectados
que somos del éxito o fracaso de este plan, debemos desempeñar
un papel activo para asegurarnos de que esto suceda de la manera
más extendida y rápida posible. Y si sucede, entonces debe ser
con eficacia, como es debido y con un pleno y serio respeto por
el doloroso precio pagado por las víctimas del terror. En este
contexto me gustaría mencionar un manifiesto titulado "Building
an International Alliance Against Terrorism" [Construir
una Alianza Internacional Contra el Terrorismo] publicado en
París el 9 de septiembre de 2007, creado por
el Mouvement Pour la Paix et Contre le Terrorisme y firmado
por distintas organizaciones de víctimas del terrorismo y otras
partes interesadas provenientes de muchos países. Si alguno
tuviese interés en recibir una copia de este documento no tiene
más que solicitármelo. Lo llevo conmigo.
-
No contiene una definición de terrorismo. Éste es un tema muy
serio. Sin una definición de terrorismo, los países que están de
acuerdo, de forma unánime, en unirse contra el terrorismo no
pueden llegar a nada concreto o significativo.
-
Otros puntos importantes fueron excluidos del documento de la
Estrategia Global a través de los esfuerzos desafortunados de la
Organización de la Conferencia Islámica. No obstante, no
dispongo ahora del tiempo para mencionarlos.
Como víctimas del terrorismo, nosotros -más que nadie- tenemos que
asegurarnos del éxito y eficacia de esta iniciativa. Las víctimas
deshumanizadas del terrorismo necesitan cara y voz porque hoy no las
tienen. Una vez que se logre esto, podrá exigirse acción a nivel
moral, legal y social.
Para proteger los principios y los valores de una sociedad
civilizada y tolerante, es imperativo que nuestras voces –las voces
de las víctimas del terror, las inspiradoras palabras de la
Declaración de Madrid- se escuchen en las Naciones Unidas, en los
medios, en nuestros propios Gobiernos y en todo espacio público.
Muchas gracias.
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Malki's
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